Buscando a los futuros estudiantes de carreras científico-tecnológicas

Buscando a los futuros estudiantes de carreras científico-tecnológicas

septiembre 25, 2014

Muchos de los alumnos que han superado recientemente las pruebas de acceso a la Universidad se han enfrentado a una difícil decisión que puede condicionarles para el resto de su vida: la elección de los estudios universitarios. Según datos actuales, las carreras más demandas por los estudiantes son las que tienen que ver con las Ciencias Sociales y Jurídicas, que atraen a casi la mitad de los sujetos que eligen cada año, y las carreras de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas,  que son elegidas por un número considerablemente más bajo.

A pesar de ser carreras menos elegidas por los estudiantes, la demanda de titulados en estudios de corte científico-tecnológico sigue aumentando a un ritmo relativamente rápido.

De hecho, para todas las ramas en las que se clasifican las carreras universitarias, la oferta de empleo ha crecido de manera desigual.

El problema lo vamos a encontrar de aquí a unos años cuando la oferta de empleo en estas titulaciones no pueda cubrirse al no disponer de suficientes titulados. Tal y como apunta la National Science Foundation (2010) la tasa de empleo en los campos de ciencia e ingeniería aumentó una media de un 3,3% entre 2004 y 2008, frente a un incremento del 1,3% en el resto de las ocupaciones. Para 2018 (en EEUU), se prevé que 9 de las 10 ocupaciones de mayor crecimiento dependerán de la formación en ciencias y matemáticas, y se estima también que muchas ocupaciones relacionadas con la ciencia y la ingeniería crecerán más rápido que la tasa promedio para todas las ocupaciones. Estos datos sugieren que las instituciones de Educación Superior se enfrentarían a una necesidad sin precedentes de aumentar el número de estudiantes que cursan estudios en las disciplinas científico-tecnológicas.

El autor de este trabajo sugiere que la elección de este tipo de carreras está influida por la intención de especializarse en Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas desde la Educación Secundaria, por los logros obtenidos en matemáticas en esta etapa, y por las experiencias en el Bachillerato, tales como la interacción académica y la orientación vocacional.

La investigación pasada ha identificado algunas de las razones que llevarían a un estudiante a persistir o a abandonar los estudios relacionados con las ciencias,  como por ejemplo una exposición temprana a materias científico-tecnológicas con alta competencia en ellas (Anderson & Kim, 2006), un plan de estudios en la etapa secundaria con materias de ciencias y matemáticas, la participación en cursos avanzados de matemáticas y ciencias (Ellington, 2006); una buena información al principio del proceso de búsqueda de empleo, y las oportunidades, experiencias y apoyo recibidos a la hora de elegir los estudios universitarios (Chang, Sharkness, Newman, & Hurtado, 2010); la selección de estudiantes que haga la propia institución (Strayhorn, 2010); la calidad y diversidad de la Facultad (Leach, 2010); y la experiencia vivida en el aula.

Se han realizado trabajos sobre la persistencia y la finalización de los estudios de la rama científico-tecnológica, pero no se ha trabajado tanto en lo que lleva a un alumno a elegir este tipo de estudios al terminar su etapa de Educación Secundaria. Parece que la decisión tiene que ver con el interés hacia las matemáticas y las ciencias, así como con la propia valoración que hace el estudiante de su competencia, con el modo en que ha cursado estas materias en Secundaria, el origen social y el nivel educativo de los padres (se han encontrado algunas evidencias que muestran que los alumnos con SES más bajo y pertenecientes  a minorías, las eligen en menor medida) (Chen y Weko, 2009). El autor pone de manifiesto la estrecha relación entre la percepción que tienen los alumnos sobre sus aptitudes matemáticas y su deseo de elegir estudios universitarios de la rama científico-técnica. También demuestra que el seguir cursos de matemáticas y ciencias, con buenos rendimientos en ellos y desde cursos tempranos, aumenta la posibilidad de elegir estos estudios.

De este trabajo podemos concluir que una buena orientación vocacional puede ayudar a los estudiantes a elegir sus estudios, y si se pretende aumentar el número de estudiantes que eligen carreras científico-tecnológicas, por las necesidades de profesionales de este perfil que se van a crear de aquí a unos años, habría que identificar, ya en la Escuela Secundaria, a los alumnos interesados por áreas como las matemáticas, la física, informática o tecnología, a aquellos entre cuyas cualidades destacan la capacidad de razonamiento, observación, concentración, análisis y experimentación, ya que son los que tradicionalmente se inclinan por carreras científico-técnicas. Una identificación temprana y una buena orientación vocacional y profesional, puede contribuir a que no se produzca la falta de titulados en carretas científico-tecnológicas que augura la National Science Foundation.

Covadonga Ruiz de Miguel (UCM)

 

 

 

 

 

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